Detrás de la Música · Aura Radio
Zufre
Escribí Zufre para reparar una casa, honrar a mi abuela y guardar un pedazo de cielo
Escribí "Zufre" para contar la historia de un regreso y de una reconstrucción necesaria. Al componer esta obra, quise capturar la emoción de volver al pueblo, cargar una llave pesada y reparar la casa heredada de mi abuela, con su techo medio roto. Mi intención creativa fue plasmar ese instante mágico donde un albañil de otro siglo levanta una teja y descubre un pedazo de cielo azul debajo. Es un tributo directo a mi abuela, quien cuidaba el hogar con sus manos. Busqué transmitir cómo, al acabar el verano, entre olor a cal, madera y pan, la teja vieja sobre la repisa queda para siempre como una cálida bienvenida.
Letra de la Canción
Heredé una casa en Zufre con el techo medio roto y una llave que pesa más que la casa entera. Voy subiendo las cuestas con la maleta de ruedas y los vecinos me miran como quien ve volver la lluvia. No sé por dónde empezar, solo sé que ya he llegado. Zu-u-fre, Zu-u-fre, qué alto tienes el cielo, con tus calles de cal y tu torre mirando. Zu-u-fre, Zu-u-fre, qué blanca tu esperanza, que aún guarda sitio para quien regresa. Dicen que todo el pueblo es un conjunto histórico, que cada piedra tiene permiso para existir. Yo solo sé que la casa de mi abuela tiene unas tejas que cuentan lo que no dije. No sé por dónde empezar, solo sé que ya he llegado. Zu-u-fre, Zu-u-fre, qué alto tienes el cielo, con tus calles de cal y tu torre mirando. Zu-u-fre, Zu-u-fre, qué blanca tu esperanza, que aún guarda sitio para quien regresa. Un albañil que parece sacado de otro siglo me dice que lo primero es quitar lo podrido. Subimos al tejado y levantamos una teja, y debajo hay un pedazo de cielo azul. Y tú, abuela, que cuidaste esta casa sin que nadie lo viera, tú que remendabas el techo con tus propias manos, hoy vuelvo a ponerte las tejas, una a una, y entiendo por qué nunca quisiste irte. Al final del verano el tejado está nuevo y la casa huele a cal, a madera y a pan. Pongo la teja vieja sobre la repisa del salón como quien guarda una carta de otro siglo. Zu-u-fre, Zu-u-fre, qué alto tienes el cielo, y una casa más enciende su ventana. Zu-u-fre, Zu-u-fre, qué blanca tu esperanza, y esta noche duermo en el sitio de mi abuela. La teja vieja en la repisa dice: bienvenida.