Detrás de la Música · Aura Radio
Rosal de la Frontera
Una cinta de colores para borrar la frontera en la romería
Escribí esta canción para retratar la magia de mi primera romería de San Isidro, un recorrido de diez kilómetros de polvo desde Rosal de la Frontera hasta la ermita de la Rivera de Alcalaboza. Mi intención era capturar cómo la frontera con Vila Verde de Ficalho, presente desde 1929, se vuelve invisible al caminar juntos. Me inspiré en ese instante en que una desconocida me ata una cinta de colores y el idioma deja de ser una barrera entre el andaluz y el portugués. Quise reflejar el cansancio del camino, el agua compartida y la alegría de doscientas casetas donde nadie pregunta de dónde eres al bailar. La cinta en las muñecas resume la unión sin mapas.
Letra de la Canción
Sale el pueblo en cuanto aclara, cantando por el camino, diez kilómetros de polvo hasta la ermita de la Rivera. Es mi primera romería y camino con el sombrero ladeado y una cinta de colores que me ha atado una desconocida. Ella es de Ficalho, yo soy de aquí, y entre los dos solo hay una raya en el suelo. Ro-sal de la Fron-te-ra, qué cerca queda el vecino, la raya pasa por tu puerta y nadie la ve pasar. Ro-sal de la Fron-te-ra, San Isidro nos junta, y el que viene de lejos ya es de aquí al llegar. Ella habla en portugués y yo contesto en andaluz y nos entendemos mejor que con los parientes. Dice que desde mil novecientos veintinueve sus gentes y las mías hacen este mismo camino. Ella es de Ficalho, yo soy de aquí, y entre los dos solo hay una raya en el suelo. Ro-sal de la Fron-te-ra, qué cerca queda el vecino, la raya pasa por tu puerta y nadie la ve pasar. Ro-sal de la Fron-te-ra, San Isidro nos junta, y el que viene de lejos ya es de aquí al llegar. A mitad del camino me duelen los pies y me callo. Ella me da agua de su cantimplora y no pregunta. A las once y cuarto se ve la ermita entre los árboles y me doy cuenta de que ya no cuento los pasos. Y tú, que me atas la cinta sin saber mi nombre, tú que llevas dos idiomas en la misma sonrisa, dime si la frontera es una línea en un mapa o son dos manos que se encuentran en medio. Doscientas casetas huelen a carne y a pan caliente y los dos pueblos cantan lo mismo con distinto acento. Ella me coge del brazo y me arrastra al baile. Nadie pregunta de dónde eres cuando bailas. Ro-sal de la Fron-te-ra, qué cerca queda el vecino, la raya pasa por tu puerta y hoy la bailamos los dos. Ro-sal de la Fron-te-ra, San Isidro nos junta, y el que viene de lejos ya es de aquí al llegar. La cinta, atada en dos muñecas, no sabe de qué lado de la raya está.