Detrás de la Música · Aura Radio
Cala
Un castillo medieval, una carta de hace treinta años y dos vidas que se reencuentran
Cuando escribí Cala, mi intención fue explorar la memoria y la distancia a través de este pueblo de la Sierra de Aracena. Me inspiró el origen de su nombre, procedente del árabe qala o castillo, esa fortaleza medieval que no pregunta quién se fue, sino que cuenta las veces que volvieron. Decidí construir la canción a dos voces: la de quien se marchó cargando una carta en la maleta durante treinta años, y la de quien esperó en la casa de la cuesta. Mi decisión creativa fue retratar ese reencuentro en un banco, donde el silencio de tres décadas se transforma finalmente en una respuesta hablada.
Letra de la Canción
Vengo por la carretera y a la vuelta de la curva aparece el castillo, más pequeño de lo que lo guardo. Hace treinta años me escribiste una carta y esa carta me ha pesado en cada maleta. Dicen que tu nombre viene del árabe y que quiere decir castillo. Ca-a-la, Ca-a-la, tu nombre es un castillo, y aunque pasen los años sigue de pie en lo alto. Ca-a-la, Ca-a-la, qué cerca queda lo lejos, cuando alguien te espera mirando la carretera. Yo me quedé en el pueblo, en la casa de la cuesta, y cada agosto me asomo a ver quién regresa. Hay quien trae coche nuevo y quien trae solo prisa, y yo miro si viene el que no contestó. Dicen que tu nombre viene del árabe y que quiere decir castillo. Ca-a-la, Ca-a-la, tu nombre es un castillo, y aunque pasen los años sigue de pie en lo alto. Ca-a-la, Ca-a-la, qué cerca queda lo lejos, cuando alguien te espera mirando la carretera. Son las ocho y el sol aún no ha terminado de caer. Aparco junto a la plaza y no sé dónde ponerme. Llevo la carta en el bolsillo, doblada en cuatro, con una letra tan redonda que parece de ayer. Y tú, que llegas con treinta años de silencio, yo no te pido cuentas, solo que me mires. El castillo no pregunta quién se fue, solo cuenta las veces que volvieron. Nos sentamos en un banco con la piedra a la espalda y le leo en voz alta lo que ella me escribió. Ella se ríe de lo joven que sonaba y yo de lo joven que era cuando no supe contestar. Ca-a-la, Ca-a-la, tu nombre es un castillo, y hoy ha abierto la puerta para dos. Ca-a-la, Ca-a-la, qué cerca queda lo lejos, cuando alguien te contesta con la voz. La carta, por fin, tiene respuesta: un "aquí estoy" dicho sin papel.