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Detrás de la Música · Aura Radio

Villablanca

Quería capturar la risa, el olor a bollopico y el reencuentro en Villablanca

Escribí "Villablanca" como una canción ligera para celebrar una fiesta de familia única: el Domingo de Resurrección. Mi intención era plasmar ese ambiente cotidiano que huele a bollopico recién horneado desde las seis de la mañana, con harina en los delantales y en las caras. Quise contar cómo el pueblo cobra vida con los niños corriendo por las calles, las abuelas vigilando desde las puertas y la mesa llena donde hoy no sobra ninguna silla. Incluí detalles llenos de cariño, como mi primo que llega tarde desde Huelva jurando que no va a comer y termina rompiendo la dieta, o ese gato del pueblo que sabe exactamente dónde está el último bollo y sus migas. Es un canto al regreso.

Letra de la Canción

El Domingo de Resurrección en Villablanca
las madres hornean desde las seis de la mañana.
Hay harina en el delantal, harina en la cara,
y un olor a pan dulce que sale por la ventana.
¿Quién ha cogido el primero?
¡Nadie, nadie, que me lo he llevado yo!
Villablanca, Villablanca, qué dulce es tu domingo,
con tu bollopico en la mano y la risa en la boca.
Villablanca, Villablanca, que se junte la familia,
que hoy la mesa es de todos y no sobra ninguna silla.
Los niños corren con los bollos por las calles
y las abuelas los vigilan desde las puertas.
Alguien ha escondido uno en el bolsillo del abrigo
y el gato de la esquina ya sabe dónde está.
¿Quién ha cogido el primero?
¡Nadie, nadie, que me lo he llevado yo!
Villablanca, Villablanca, qué dulce es tu domingo,
con tu bollopico en la mano y la risa en la boca.
Villablanca, Villablanca, que se junte la familia,
que hoy la mesa es de todos y no sobra ninguna silla.
Mi primo llega tarde, como siempre, de Huelva,
con la cara de quien promete que no va a comer.
Se sienta, lo mira, lo huele, lo prueba
y se acaba la dieta sin que nadie diga nada.
Y tú, que te fuiste y vuelves cada Pascua,
tú que dices que ya no eres de aquí,
huele este bollo, escucha estas risas,
y dime otra vez que no eres de nadie.
Esta tarde el pueblo duerme la siesta de los bollos
y en las calles solo quedan migas y sol.
Mi primo, con la boca llena, me pregunta
si podemos repetir esto en agosto.
Villablanca, Villablanca, qué dulce es tu domingo,
y la dieta se ha quedado a la puerta.
Villablanca, Villablanca, que se junte la familia,
que hoy la mesa es de todos, y hasta el gato repite.
Queda una miga en la mesa.
La guarda el gato para mañana.
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