Detrás de la Música · Aura Radio
Santa Bárbara de Casa
La magia de la noche de Reyes cobra vida en las calles de Santa Bárbara de Casa
Escribí esta canción para retratar cómo vivimos la noche de Reyes en Santa Bárbara de Casa, un lugar donde nadie duerme y la ternura se mezcla con el fandango. Quise plasmar esa magia cotidiana: desde mi zapato en la ventana con una nota para Melchor, hasta mi vecino disfrazado de rey con su barba de algodón que se le cae a tramos.
En la letra busqué reflejar la autenticidad de nuestro pueblo, como el viejo Juan cantándole a sus zapatos a medianoche, o esa reflexión para quien ya no cree en los Reyes. Al amanecer, encontrar el zapato lleno de caramelos y una nota de mi vecino firmada con letra torcida resume la esencia de esta historia.
Letra de la Canción
La noche del cinco de enero en Santa Bárbara de Casa no duerme ni el gato, ni la abuela, ni el cartero. He puesto mi zapato en la ventana de la cocina y le he dejado una nota a Melchor, por si acaso. La nota dice "gracias", pero también dice "ponme más grande". Santa Bárbara de Casa, qué fandango de enero, con los Reyes por la calle y los niños detrás. Santa Bárbara de Casa, cuna de cante y de risa, donde hasta el cartero sabe tararear. Mi vecino se disfraza de rey cada año con una barba de algodón que se le cae por tramos. Los niños le gritan "¡Melchor, Melchor!" y él, muy serio, les dice que sí, que es él. La nota dice "gracias", pero también dice "ponme más grande". Santa Bárbara de Casa, qué fandango de enero, con los Reyes por la calle y los niños detrás. Santa Bárbara de Casa, cuna de cante y de risa, donde hasta el cartero sabe tararear. A medianoche me despierta un cante bajito, un fandango que viene de la casa de al lado. Es el viejo Juan, que no puede dormir y le canta a sus zapatos como si fueran niños. Te lo digo a ti, que ya no crees en Reyes: no pasa nada, tampoco yo creo en las gallinas y las gallinas me creen a mí, y todos vivimos felices en este pueblo. Por la mañana encuentro mi zapato lleno de caramelos, un par de calcetines y una nota con letra torcida. Dice "no te pases con los dulces, Francisco", y me río, porque el que escribe es mi vecino. Santa Bárbara de Casa, qué fandango de enero, con los Reyes por la calle y el vecino de rey. Santa Bárbara de Casa, cuna de cante y de risa, y yo, con mi zapato lleno, a cantar. El zapato en la ventana tiene sitio para el año que viene.