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Detrás de la Música · Aura Radio

Santa Ana la Real

Escribí sobre Ana, un pañuelo heredado y la memoria que guarda nuestro pueblo

Cuando compuse Santa Ana la Real, quise retratar la historia de Ana, una mujer que cada 24 de julio saca el pañuelo bordado que le dejó su bisabuela. En la letra busqué reflejar esa sensación de pertenencia, el orgullo de compartir nombre con el valle y el recuerdo de quienes se fueron cuando el hambre apretó. Mi intención fue capturar ese instante donde ella roza el manto de la santa con el hilo heredado de una caja de lata. No sé si es bendición o gesto, pero al ver a una vecina, comprendí que todos en el pueblo llevamos nuestros propios pañuelos por dentro.

Letra de la Canción

Mi pueblo cabe en un valle entre dos cerros
y todos tenemos nombre de santo en el papel.
Yo me llamo Ana, como la que da su nombre al pueblo,
y por eso en julio me siento más de aquí que nunca.
No hace falta ser muchos
para que una fiesta sea grande.
Santa Ana la Real, qué pequeña tu plaza,
qué grande tu cielo cuando se hace de noche.
Santa Ana la Real, qué tuya la tarde
que ya nadie te quita desde hace siglos.
Dicen que hace mucho tiempo el hambre apretó
y muchos se fueron buscando otra suerte.
Mi bisabuela se quedó con un pañuelo bordado
y una promesa de volver o de esperar.
No hace falta ser muchos
para que una fiesta sea grande.
Santa Ana la Real, qué pequeña tu plaza,
qué grande tu cielo cuando se hace de noche.
Santa Ana la Real, qué tuya la tarde
que ya nadie te quita desde hace siglos.
El veinticuatro de julio sacan a la santa
y yo llevo el pañuelo en el bolsillo de la falda.
No sé para qué, no se lo he dicho a nadie,
solo sé que me tranquiliza tocar el hilo.
Y tú, que me lo dejaste en una caja de lata
con una nota que dice: "Para cuando lo necesites",
hoy lo saco al aire y lo muestro a las calles,
y creo que, por fin, lo estoy necesitando.
Cuando pasa la santa le rozo el manto con el pañuelo,
no sé si es una bendición o un simple gesto.
Una vecina me mira y me sonríe sin saber,
y comprendo que el pueblo lleva sus pañuelos por dentro.
Santa Ana la Real, qué pequeña tu plaza,
y qué cabe en ella, si cabemos todos.
Santa Ana la Real, qué tuya la tarde,
y qué mío el pañuelo que me ata a ti.
El pañuelo vuelve al bolsillo.
Ya no pesa.
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