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Detrás de la Música · Aura Radio

Sanlúcar de Guadiana

Quise cantarle a un río que une dos países y nos regala una hora al cruzarlo

Escribí esta canción para retratar la luz transparente de Sanlúcar de Guadiana y esa hermosa cercanía con Alcoutim. Mi intención era cantarle al río Guadiana no como un límite que divide, sino como un hilo que cose dos orillas y dos países. Quise capturar la emoción del viaje: la mezcla de vértigo y alegría al abrocharse el arnés, el salto por la tirolina transfronteriza y volar cuarenta segundos sobre aguas plateadas mientras la otra orilla crece como un abrazo. Me fascinó la idea de ganar una hora al pisar Portugal y desandar el camino a pie, recordando que ninguna frontera aguanta una sonrisa. Es una obra luminosa sobre la unión, donde el río sigue cosiendo.

Letra de la Canción

Sanlúcar de Guadiana se despierta con el río,
y al otro lado, a un grito, se despierta Alcoutim.
Dos pueblos que se miran desde siempre
y que ahora se visitan en cuarenta segundos.
Me abrocho el arnés con las manos temblando,
y el monitor me sonríe como a un niño.
Sanlúcar de Guadiana, qué cerca está Portugal,
con un río que no separa, que cose.
Sanlúcar de Guadiana, qué luz tan transparente,
en tu orilla empieza el mapa de otro país.
Antes cruzaban en barca los que tenían algo que hacer
y los que tenían algo que esconder, y los que querían ver.
El castillo, arriba, lo sabe todo
y no cuenta nada, porque es de piedra y de silencio.
Me abrocho el arnés con las manos temblando,
y el monitor me sonríe como a un niño.
Sanlúcar de Guadiana, qué cerca está Portugal,
con un río que no separa, que cose.
Sanlúcar de Guadiana, qué luz tan transparente,
en tu orilla empieza el mapa de otro país.
Salto de la plataforma y el aire me coge al vuelo,
el río corre debajo, plateado, inmenso.
Veo mi pueblo hacerse pequeño y a la vez más mío,
y la otra orilla crecer como un abrazo.
Y tú, que esperas en la otra orilla,
tú que miras el cable con la mano en el ojo,
te lo digo en la mitad del vuelo:
no hay frontera que aguante una sonrisa.
Llego a Portugal y el reloj da una hora menos,
mi madre diría que me han regalado tiempo.
Me quito el arnés, bebo agua de la fuente
y desando a pie lo que he cruzado volando.
Sanlúcar de Guadiana, qué cerca está Portugal,
y hoy he ganado una hora al cruzar.
Sanlúcar de Guadiana, qué luz tan transparente,
y qué bonito es volver a tu orilla.
El arnés cuelga de un gancho.
El río sigue cosiendo.
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