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Detrás de la Música · Aura Radio

Lepe

Escribí Lepe para transformar la broma en orgullo y memoria de un pueblo entrañable

Escribí "Lepe" para retratar ese momento en el que el prejuicio se rinde ante la realidad. Mi intención era contar la historia de un turista que llega a La Antilla con un chiste fácil preparado desde Madrid, pero se topa con la dignidad de una lepera, una caja de fresas y la verdadera historia del pueblo. Quería reflejar un humor sin burla, donde Lepe se ríe de sí mismo porque conoce su orgullo, su mar y sus raíces que vienen desde la época romana. Me fascinó mostrar cómo la risa de quien conoce su sitio transforma al visitante: el que vino a reírse acaba callando, entendiendo y queriendo a esta tierra.

Letra de la Canción

Llegué a La Antilla a las doce menos diez
con un chiste preparado desde Madrid.
Tenía todo pensado: "Oye, soy de Lepe",
y antes de acabar ya me estaba riendo yo solo.
Y ella, sin mirarme, sin perder el compás,
me puso delante una caja de fresas.
Lepe, Lepe, qué bien te ríes de ti mismo,
con tus fresas, tu mar y tu orgullo de pueblo.
Lepe, Lepe, que ya eras Laepa en tiempos romanos,
y ya sabías reírte cuando nadie lo sabía.
Me dijo: "Antes que tu chiste, mira lo que hay:
de aquí salieron marineros hacia el mil cuatrocientos noventa y dos,
y estas fresas que tienes delante
han dado de comer a media España".
Y yo, sin mirar, sin perder el compás,
cogí una fresa y me callé la boca.
Lepe, Lepe, qué bien te ríes de ti mismo,
con tus fresas, tu mar y tu orgullo de pueblo.
Lepe, Lepe, que ya eras Laepa en tiempos romanos,
y ya sabías reírte cuando nadie lo sabía.
Pasé la tarde en la arena de La Antilla
oyendo cómo hablaban los de aquí.
Se reían con una gracia que no es burla,
la risa de quien conoce su sitio.
Y tú, que traías el chiste de otros,
tú que viniste a reírte y te quedaste a entender,
qué pena que algunos solo vean la broma
y se pierdan el pueblo que la sostiene.
Al final de la tarde le pedí otra caja,
y ella me la dio con una sonrisa de tablas.
"Te la regalo", dijo, "si te llevas otro cuento",
y me fui con las fresas y un cuento mejor.
Lepe, Lepe, qué bien te ríes de ti mismo,
y ahora cuento tu chiste con las fresas en la mano.
Lepe, Lepe, que ya eras Laepa en tiempos romanos,
y yo, que vine a reírme, me quedé a quererte.
La caja de fresas ya está vacía.
El cuento, no.
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