Detrás de la Música · Aura Radio
Hinojales
De ensayar con una escoba en el patio a marcar el paso hacia atrás en Hinojales
Escribí "Hinojales" para capturar la devoción y la ternura de una tradición única: bailar para la Virgen de la Tórtola sin darle nunca la espalda. Quería contar esta historia a través de la mirada de una niña que, en el patio, intentaba aprender la danza con una escoba por lanza, tropezando con la tapia, el gato y su tía. En la obra quise reflejar ese respeto alegre marcado por la gaita y el tamboril, donde los golpes infantiles son también una forma de rezar. Mi decisión fue cerrar el viaje cuando esa niña, ya mayor, asume el tamboril y camina hacia atrás sin tropezar, mientras la escoba por fin descansa.
Letra de la Canción
Hinojales está a seiscientos veintiún metros del cielo y en agosto se acerca otro poquito más. Seis, ocho, nueve hombres con lanzas y con cintas bailan para la Virgen sin darle la espalda nunca. Y yo, de pequeña, quería saber cómo se baila marcha atrás sin tropezar. Hinojales, Hinojales, qué danza más bonita, con la gaita y el tamboril y la Virgen de la Tórtola. Hinojales, Hinojales, qué respeto tan alegre, que bailamos para ella sin darle la espalda. Entre olivos hay una ermita pequeña, más antigua que el edificio que la sostiene. Allí vuelve la Virgen después de la procesión y los danzantes se despiden sin girar el cuerpo. Y yo, de pequeña, quería saber cómo se baila marcha atrás sin tropezar. Hinojales, Hinojales, qué danza más bonita, con la gaita y el tamboril y la Virgen de la Tórtola. Hinojales, Hinojales, qué respeto tan alegre, que bailamos para ella sin darle la espalda. Con ocho años lo intenté en el patio de casa, caminando hacia atrás con una escoba por lanza. Me choqué con la tapia, con el gato y con mi tía, y mi abuela dijo que aquello era una oración con golpes. Y tú, Virgen, que miras sin quejarte, tú que has visto a tantos pasos y tropiezos, seguro que te ríes bajito cuando una niña ensaya la danza con una escoba y un gato. Este año me toca llevar el tamboril de la danza y caminar hacia atrás por delante de los bailarines. Doy un paso, otro paso, sin mirar, sin tropezar, y el pueblo entero me aplaude cuando llego a la ermita. Hinojales, Hinojales, qué danza más bonita, y yo ya sé caminar marcha atrás. Hinojales, Hinojales, qué respeto tan alegre, que la Virgen sonríe y nadie tropieza. El tamboril suena. Y la escoba, ya, descansa.