Detrás de la Música · Aura Radio
Encinasola
La historia de una maleta resuelta junto a la frontera y una piedra verde
Escribí Encinasola para retratar el dilema entre marchar y echar raíces en el pueblo más al norte de Huelva. La obra nace de la imagen de esa mujer que hace y deshace su maleta tres veces en invierno, atrapada entre el viento, los ancianos y el muro del castillo que forma su propia cocina. Quise plasmar esa frontera que se lleva dentro del pecho y el diálogo silencioso con quien riega el huerto sin esperar a nadie. El cambio decisivo surge al subir a la ermita de las Flores: la piedra verde de cinco mil años actúa como un ojo del pasado, haciéndole comprender lo que realmente importa y llevándola a quedarse.
Letra de la Canción
Mi casa está pegada al muro del castillo, las piedras de su pared son las de mi cocina. Aquí el pueblo se fue arrimando al miedo, y el miedo se hizo familia con los años. A un paso está la raya, y al otro, la tierra que no es mía. En-ci-na-so-la, en-ci-na-so-la, qué lejos de todo, con la sierra cerrándote el paso. En-ci-na-so-la, en-ci-na-so-la, qué cerca de todo, con la frontera dentro del pecho. Mi madre dice que hay piedras en la sierra con las que se hacían joyas hace cinco mil años. Verdes como el agua de la charca en abril, extraídas por unas manos que ya no tienen nombre. A un paso está la raya, y al otro, la tierra que no es mía. En-ci-na-so-la, en-ci-na-so-la, qué lejos de todo, con la sierra cerrándote el paso. En-ci-na-so-la, en-ci-na-so-la, qué cerca de todo, con la frontera dentro del pecho. Yo quiero marcharme: aquí no pasa nada, solo el viento, los ancianos y la lluvia. He hecho la maleta tres veces este invierno y las tres la he deshecho antes del alba. Dime tú, que te quedaste cuando todos se fueron, tú que riegas el huerto sin esperar a nadie, ¿qué guardas aquí, entre estas piedras grises, que yo no sé ver y tú nunca explicas? Una tarde subo a la ermita de las Flores y a medio camino encuentro una piedra pequeña y verde. La sostengo contra la luz y es como un ojo que me mira desde hace cinco mil años. En-ci-na-so-la, en-ci-na-so-la, qué lejos de todo, y qué cerca de lo que importa. En-ci-na-so-la, en-ci-na-so-la, me quedo contigo, con la frontera y la piedra verde. La maleta está en el armario. La piedra verde, en mi mano.