Detrás de la Música · Aura Radio
El Almendro
La historia del pueblo que se mudó a cuestas y el cesto de la merienda perdido
Escribí El Almendro para plasmar esa historia tan nuestra: cómo los vecinos de Osma cargaron sus colchones y sillas para mudarse, pero sin olvidar su origen. Cada Pascua vuelven a la ermita, y quise centrar la obra en la búsqueda constante de mi tío: un cesto de merienda olvidado entre las piedras.
Mi intención fue transmitir la curiosidad sobre qué contenía —¿pan, queso, castañas?— y la emotividad de este año, cuando por fin lo halló, roto y lleno de hierba. Al ver a mi tío decir muy serio que era el almuerzo del abuelo, supe que debía cerrar la canción así: el cesto volvió a casa, aunque la merienda sea un misterio.
Letra de la Canción
Dicen que el pueblo se mudó una vez de sitio, que unos vecinos de Osma dijeron: "Aquí no". Cargaron los colchones, las sillas y las tinajas y fueron buscando un lugar con mejor humor. Yo imagino la escena con la burra detrás, y la abuela diciendo que se le olvidó el cántaro. El Almendro, El Almendro, qué pueblo que anda, que se mudó con las sillas a cuestas. El Almendro, El Almendro, qué fe en la mudanza, que aún vuelve cada Pascua a ver la casa de antes. Cada primavera en la ermita de Osma vuelven los del pueblo, ahora desde otras calles. Llegan en carretas, con los niños y con las sartenes, y se miran el sitio como quien visita a la abuela. Yo imagino la escena con la burra detrás, y la abuela diciendo que se le olvidó el cántaro. El Almendro, El Almendro, qué pueblo que anda, que se mudó con las sillas a cuestas. El Almendro, El Almendro, qué fe en la mudanza, que aún vuelve cada Pascua a ver la casa de antes. Mi tío siempre dice que se dejaron algo, que alguien olvidó un cesto con la merienda. Y lo busca todos los años entre las piedras con la ilusión de quien encuentra un tesoro. Y tú, vecino de entonces, el que se olvidó la cesta, si me oyes desde dónde andes, ¿qué llevaba dentro? ¿Pan, queso, una carta, unas castañas? Mi tío se muere por saberlo, y yo también. Este año hay una novedad: mi tío lo ha encontrado. Es un cesto roto, lleno de tierra y de hierba. Lo mira, lo huele, lo coge con las dos manos y dice, muy serio: "Era el almuerzo del abuelo". El Almendro, El Almendro, qué pueblo que anda, y por fin se ha encontrado la merienda. El Almendro, El Almendro, qué fe en la mudanza, que hasta el cesto vuelve a casa por Pascua. El cesto está de vuelta. La merienda, nunca se supo.