Detrás de la Música · Aura Radio
Cumbres Mayores
El alto silencio de un castillo y un círculo de piedras más viejo que el tiempo
Escribí esta canción fascinado por el patio del castillo de Cumbres Mayores, donde existe un círculo de piedras, más viejo que las propias torres. Mi intención fue dar voz al contraste entre los muros hechos para la frontera y un misterio ancestral que nadie sabe quién erigió.
A través del cabrero que se sienta cada día con su cencerro mudo, quise plasmar cómo el tiempo camina despacio en la dehesa que huele a bellota y pasto. Decidí evocar el alto silencio de la sierra y ese viento que respeta las piedras. Escribí esta obra como quien cuida una promesa, celebrando que el misterio también es parte del paisaje.
Letra de la Canción
En el patio del castillo hay un círculo de piedras más viejo que las torres que lo rodean. Los muros se hicieron para guardar la frontera, pero las piedras ya estaban aquí antes que la raya. Nadie sabe quién las puso, ni por qué miraban al cielo. Cum-bres Ma-yo-res, qué alto es tu silencio, con tu castillo sobre un círculo de siglos. Cum-bres Ma-yo-res, qué ancha es tu dehesa, donde el tiempo camina más despacio. Antes se llamaba Cumbres Altas, dicen, y allí donde sopla el viento más fuerte, la sierra. Hay un puerto que supera los ochocientos metros y una dehesa que huele a bellota y a pasto. Nadie sabe quién las puso, ni por qué miraban al cielo. Cum-bres Ma-yo-res, qué alto es tu silencio, con tu castillo sobre un círculo de siglos. Cum-bres Ma-yo-res, qué ancha es tu dehesa, donde el tiempo camina más despacio. Yo vengo todos los días a este patio con mi cencerro de cabrero, que ya no suena. Me siento entre las piedras y miro la sierra y entiendo que a mí también me han puesto aquí. Te hablo a ti, que construiste el círculo sin saber que alguien lo vería desde un castillo: no te preocupes, que aquí sigue en pie, y que alguien lo cuida como se cuida una promesa. Hoy restauran el patio y la gente pregunta qué significan las piedras y quién las trajo. Yo les digo que no lo sabe nadie y que por eso las respeta tanto el viento. Cum-bres Ma-yo-res, qué alto es tu silencio, y aquí el misterio es parte del paisaje. Cum-bres Ma-yo-res, qué ancha es tu dehesa, y el tiempo, por fin, se queda a descansar. El cencerro no suena. Pero la piedra me escucha.