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Detrás de la Música · Aura Radio

Cumbres de San Bartolomé

Cuarenta años discutiendo para acabar creando juntos la cesta más bonita del pueblo

Escribí esta canción para contar la historia de dos vecinos de pared en Cumbres de San Bartolomé: un cestero y una encajera que llevan cuarenta años en un pique continuo sobre quién trabaja más fino. Él dice que el encaje no aguanta una naranja y ella que la cesta es tosca. Quise capturar ese pique tan bonito donde nadie gana y todos nos reímos, reflejando el orgullo de dos oficios. La intención era llevar esta rivalidad entrañable hacia un punto de encuentro: el ocho de septiembre, día de la Virgen de la Aliseda. Al unir el mimbre que sostiene con el encaje que adorna, crearon esa cesta especial, demostrando que un trabajo de los dos vale más que dos.

Letra de la Canción

Yo trenzo el mimbre con las manos de siempre,
y ella cose el encaje con bolillos de madera.
Vivimos pared con pared en Cumbres de San Bartolomé
y cada tarde discutimos quién trabaja más fino.
Dice que mi cesta es tosca,
digo que su encaje no aguanta una naranja.
Cumbres de San Bartolomé, qué pueblo de artesanos,
con tu mimbre que sostiene y tu encaje que adorna.
Cumbres de San Bartolomé, qué pique tan bonito,
donde nadie gana y todos nos reímos.
Mi abuela me enseñó a mover los bolillos
sin mirar, como quien toca un piano de hilo.
Él se ríe y dice que eso no es trabajo,
y yo le hago un encaje con su nombre para que se calle.
Dice que mi cesta es tosca,
digo que su encaje no aguanta una naranja.
Cumbres de San Bartolomé, qué pueblo de artesanos,
con tu mimbre que sostiene y tu encaje que adorna.
Cumbres de San Bartolomé, qué pique tan bonito,
donde nadie gana y todos nos reímos.
Se acerca el ocho de septiembre, el día de la Aliseda,
y el pueblo entero quiere algo bonito que llevar.
Me piden una cesta para las flores de la Virgen
y a ella le piden un mantel para la ocasión.
Y tú, que me llevas la contraria hace cuarenta años,
tú que me haces el encaje más fino que el pelo,
¿y si hacemos algo juntos, por una vez,
sin saber quién es el mimbre ni quién es el hilo?
Una cesta de mimbre forrada de encaje blanco,
con las flores de la Virgen asomando por encima.
La llevamos juntos, él por un asa, yo por la otra,
y la procesión se para a mirar cómo discutimos bajito.
Cumbres de San Bartolomé, qué pueblo de artesanos,
y una cesta con encaje vale más que dos.
Cumbres de San Bartolomé, qué pique tan bonito,
que acaba en un trabajo de los dos.
Mimbre y encaje.
Dos oficios, un solo pueblo.
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