Detrás de la Música · Aura Radio
Cumbres de Enmedio
Una canción sobre volver a Cumbres de Enmedio para votar en asamblea y ser contado
Quise escribir sobre Cumbres de Enmedio, el pueblo más pequeño de Huelva, porque su forma de gobernarse me conmueve: aquí no hay alcalde ni balcón, sino una asamblea donde todos los mayores de edad deciden levantando la mano. Centré la canción en el veintinueve de junio, día de San Pedro, cuando los que emigraron a Sevilla, Madrid o Barcelona regresan a la explanada.
Mi intención era capturar ese momento exacto en que se vota arreglar la torre. Reflejé el gesto íntimo en que un padre entrega a su hijo la papeleta doblada en cuatro para enseñarle lo que significa ser de aquí. Con esta obra busqué mostrar que un pueblo solo se acaba cuando nadie lo vota, y cómo, tras el sí unánime, la torre nos cuenta.
Letra de la Canción
Somos cincuenta y pocos en el pueblo más pequeño, y el veintinueve de junio llegamos todos los de fuera. Volvemos de Sevilla, de Madrid, de Barcelona, con los coches llenos de maletas y de ganas. El campanario nos cuenta con cada tañido y nos da la bienvenida sin preguntar de dónde. Cum-bres de En-me-dio, qué pueblo tan pequeño, que cabe entero en la explanada de San Pedro. Cum-bres de En-me-dio, qué grande es tu memoria, que llama a los que se fueron y los junta en una plaza. Aquí no hay alcalde que mande ni ayuntamiento con balcón: se manda en asamblea, todos los mayores de edad. Decidimos la fuente, el camino y el tejado de la ermita levantando la mano en medio de la explanada. El campanario nos cuenta con cada tañido y nos da la bienvenida sin preguntar de dónde. Cum-bres de En-me-dio, qué pueblo tan pequeño, que cabe entero en la explanada de San Pedro. Cum-bres de En-me-dio, qué grande es tu memoria, que llama a los que se fueron y los junta en una plaza. Este año se vota algo importante: arreglar la torre, y los que viven fuera tienen la misma voz que los de dentro. Mi padre me da la papeleta, doblada en cuatro, y me dice: "Hijo, esto es lo que significa ser de aquí". Y tú, que te marchaste de niño sin saber si volverías, tú que pensabas que un pueblo de cincuenta se acaba solo, mira la mano que levanta tu hermano, tu tío, tu abuela: un pueblo se acaba cuando nadie lo vota. Se vota que sí, por unanimidad, y alguien llora sin ruido, y alguien ríe, y alguien pide otra ronda. Mi padre me abraza con la papeleta en la mano y siento que la torre, por fin, también me cuenta. Cum-bres de En-me-dio, qué pueblo tan pequeño, y qué grande el voto que hemos dado hoy. Cum-bres de En-me-dio, qué grande es tu memoria, y mañana, a lo lejos, seguiré siendo de aquí. La papeleta ya no pesa. La torre, por fin, aguanta.