Detrás de la Música · Aura Radio
Calañas
Escribí esta historia para recordar que el ritmo de un padre nunca se pierde
Al componer esta canción, quise retratar la caminata de Lunes Santo hacia Sotiel Coronada para buscar a la Virgen. Mi intención fue contar la historia de una mujer que lleva el tambor de su padre, temiendo que sus manos no recuerden el ritmo tras su ausencia.
Escribí el momento en que el tambor cae a mitad de camino para reflejar la fragilidad del duelo y la enorme pesa del silencio. La decisión creativa de incluir a la niña que le devuelve el instrumento representa el apoyo del pueblo. Cuando el ritmo renace como si el padre nunca se hubiera ido, muestro que la memoria no la carga una sola persona: al final, el pueblo sostiene el golpe.
Letra de la Canción
Es Lunes Santo y el pueblo se pone en marcha hacia Sotiel Coronada, a buscar a su Virgen. Yo llevo el tambor que mi padre me dejó y no sé si mis manos recordarán el ritmo. Hay cohetes que cruzan el cielo y hay miedo que cruza mi pecho. Ca-la-ñas, Ca-la-ñas, vamos a buscar a la Coronada, por el camino de siempre, con el tambor delante. Ca-la-ñas, Ca-la-ñas, qué grande es tu romería, catorce días de fiesta para una sola promesa. Dicen que esta tierra guarda minas antiguas, que bajo el camino hay galerías y plata de Roma. Yo solo sé que mi padre caminó este trecho más veces de las que pudo contar. Hay cohetes que cruzan el cielo y hay miedo que cruza mi pecho. Ca-la-ñas, Ca-la-ñas, vamos a buscar a la Coronada, por el camino de siempre, con el tambor delante. Ca-la-ñas, Ca-la-ñas, qué grande es tu romería, catorce días de fiesta para una sola promesa. A medio camino me tiemblan los brazos y el tambor se me cae, y todo el mundo se calla. Nadie me mira, nadie me dice nada, y el silencio pesa más que cualquier reproche. Y tú, que me enseñaste a golpear la piel con el alma, tú que nunca me dijiste que podía fallar, aquí en el suelo, sin tambor y sin fuerza, entiendo por qué guardabas siempre un último golpe. Una mano pequeña me acerca el tambor, es una niña con los ojos grandes y la cara de polvo. Lo cojo, lo apoyo, y al primer golpe sale el ritmo de mi padre como si nunca se hubiera ido. Ca-la-ñas, Ca-la-ñas, volvemos con la Coronada, y el tambor ya no tiembla, que lo sostiene el pueblo. Ca-la-ñas, Ca-la-ñas, qué grande es tu romería, catorce días de fiesta para volver a casa. El tambor lo llevan dos manos. Yo, la de atrás.