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Detrás de la Música · Aura Radio

Bonares

Escribí Bonares para retratar la hospitalidad de un pueblo y sus doce cruces de mayo

Escribí "Bonares" como una canción ligera para reflejar la calidez de este pueblo en la tercera semana de mayo. Mi intención era contar la historia de una promesa: recorrer sus doce cruces de colores antes de anochecer, llevando bajo el brazo una cesta de frambuesas. Quise retratar cómo la gente te acoge en cada parada, ofreciéndote un vaso de vino, un clavel o un dulce, hasta dejarte sin aliento. Decidí que la narración avanzara junto con el viaje, mostrando cómo la cesta se va vaciando entre risas y vecinas que cantan, hasta llegar a la duodécima cruz al anochecer. Allí, una niña me regala una flor para no volver con las manos vacías. Quería plasmar la esencia de un pueblo generoso.

Letra de la Canción

Tercera semana de mayo en Bonares
y yo con una cesta de frambuesas bajo el brazo.
Doce cruces tiene el pueblo, doce, me han dicho,
y he prometido pasar por todas antes de anochecer.
Voy contando por los dedos
y me sobran siempre dos.
Bonares, Bonares, qué florida tienes la calle,
con tus doce cruces de colores.
Bonares, Bonares, voy corriendo de una en otra
y todas me ofrecen un vaso de vino.
La primera cruz me recibe con un clavel,
la segunda con un coro de vecinas.
La tercera me pregunta de dónde vengo
y la cuarta, ya, me pide la cesta.
Voy contando por los dedos
y me sobran siempre dos.
Bonares, Bonares, qué florida tienes la calle,
con tus doce cruces de colores.
Bonares, Bonares, voy corriendo de una en otra
y todas me ofrecen un vaso de vino.
Cuando llego a la sexta ya voy sin aliento
y en la cesta quedan solo unas pocas.
No sé cómo ha pasado, pero en cada cruz
alguien me ha dejado probar un dulce y llevarme otro.
Y tú, que me miras desde el balcón,
no te rías, que voy en serio:
cuando se trata de cruces en mayo
yo soy un hombre de palabra.
Llego a la duodécima con la noche encima
y la cesta vacía, como una caja de risa.
Una niña la mira y se ríe: "Qué fresquito"
y me da una flor para que no vuelva con las manos vacías.
Bonares, Bonares, qué florida tienes la calle,
y las doce cruces ya me conocen.
Bonares, Bonares, volvería a empezar mañana,
con otra cesta llena de frambuesas.
La cesta vacía huele a dulce.
Tengo doce cruces y un vaso de vino.
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