Detrás de la Música · Aura Radio
Ayamonte
Escribí esta canción para detener el tiempo sobre el Guadiana
Escribí esta canción pensando en la prisa con la que hoy cruzamos las fronteras. El puente nuevo nos lleva a Portugal en cinco minutos y el paisaje pasa tan deprisa que no se guarda, pero yo quería volver a sentir el agua. Recordé el remo largo que mi abuelo talló con sus propias manos para cruzar a Vila Real los domingos, cuando la barca era una pequeña fiesta. En mi obra quise descolgar ese remo gastado de la pared y bajar a la orilla al caer la luz. Ayamonte mira a la otra orilla como a un hermano y el Guadiana no entiende de fronteras; solo quería que nos parásemos a escuchar lo que dice el río.
Letra de la Canción
A las nueve y cuarto cae la luz sobre el agua y al otro lado se encienden las ventanas. Es Portugal, y está tan cerca que parece que se puede tocar con el remo. Dos orillas y un mismo río, y el río no entiende de fronteras. A-ya-mon-te, que te asomas al Guadiana como quien mira a un hermano desde lejos. A-ya-mon-te, con tu Virgen de las Angustias, tu puente nuevo y tu barco de siempre. Mi abuelo cruzaba en barca los domingos, con un remo largo que él mismo se había tallado. Entonces el puente era solo una idea y el barco de línea, una fiesta pequeña. Dos orillas y un mismo río, y el río no entiende de fronteras. A-ya-mon-te, que te asomas al Guadiana como quien mira a un hermano desde lejos. A-ya-mon-te, con tu Virgen de las Angustias, tu puente nuevo y tu barco de siempre. Hoy cruzo el puente en cinco minutos y el paisaje pasa tan deprisa que no lo guardo. Pero el remo sigue colgado en mi casa, con la pintura gastada por sus manos. Y tú, que cruzas sin mirar el agua, tú que llegas a Vila Real en un suspiro, párate un momento a mitad del puente y escucha lo que dice el río por debajo. Bajo hasta la orilla con el remo al hombro y una barca vieja me espera amarrada. Empujo despacio, remo a la otra orilla, y me recibe el mismo viento que a él. A-ya-mon-te, que te asomas al Guadiana, y esta noche cruzo como cruzaba mi abuelo. A-ya-mon-te, con tu Virgen de las Angustias, y el remo que vuelve a ser camino. El remo ya no cuelga en la pared. Hoy lo mojó el Guadiana.