Detrás de la Música · Aura Radio
Aroche
Entre las ruinas del castillo de Aroche entendí que lo que se talla permanece
Escribí Aroche tras subir al castillo con el viento en la cara y mirar la sierra a mis pies. Allí, medio escondida en el muro, descubrí una piedra tallada con letras romanas que alguien reutilizó. No sé qué dicen ni quién las escribió, pero al tocarla comprendí que su mensaje había llegado hasta mí.
Quise crear una canción luminosa sobre la memoria que se construye sobre las ruinas. Lo que fue una ciudad romana se hizo castillo y el castillo se convirtió en pueblo, guardando vestigios en una vitrina con luz cálida. Al bajar con el sol en la espalda, entendí que de piedra en piedra erigimos lo que el tiempo no puede derribar, porque lo que se talla, se queda.
Letra de la Canción
Subo al castillo de Aroche con el viento en la cara y la sierra extendida a mis pies como una manta. En una de las piedras del muro, medio escondida, hay unas letras que nadie ha sabido leer del todo. Alguien las talló mucho antes de este muro, alguien que no sabía que yo iba a mirarlas. A-ro-che, A-ro-che, qué antiguo es tu nombre, con tu castillo mirando a la frontera. A-ro-che, A-ro-che, de piedra en piedra se construye lo que el tiempo no consigue derribar. Dicen que aquí hubo una ciudad romana, y que sus piedras acabaron en otros muros. Lo que fue un edificio se hizo castillo, y el castillo, con los años, se hizo pueblo. Alguien las talló mucho antes de este muro, alguien que no sabía que yo iba a mirarlas. A-ro-che, A-ro-che, qué antiguo es tu nombre, con tu castillo mirando a la frontera. A-ro-che, A-ro-che, de piedra en piedra se construye lo que el tiempo no consigue derribar. En el museo del pueblo guardan otras piezas que salieron de la tierra del campo. Una vitrina pequeña, una luz cálida, y el silencio de lo que fue entero y ahora es memoria. Y tú, que talló el nombre en la piedra, tú que pensaste que duraría unos años, te lo digo desde aquí, desde el muro: tu mensaje ha llegado hasta mí. Bajo del castillo con el sol en la espalda y toco la piedra con la palma abierta. No sé lo que dice, ni quién la escribió, pero ya sé que lo que se talla, se queda. A-ro-che, A-ro-che, qué antiguo es tu nombre, y hoy he leído tu piedra con el alma. A-ro-che, A-ro-che, de piedra en piedra se construye lo que el tiempo no consigue derribar. La inscripción sigue en el muro. Ahora sé que me hablaba a mí.