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Detrás de la Música · Aura Radio

Alosno

Escribí Alosno para recordar que el fandango también es una forma de volver a casa

Escribí Alosno para retratar el regreso de una mujer a su pueblo en mayo, tras diez años de ausencia. Mi intención fue plasmar esa bonita mezcla de alegría y nostalgia al bajar del autobús en la plaza, oler a flores de papel y vino dulce, y escuchar a las colás cantando al pie de la cruz. En la obra quise reflejar el mantón de flecos de su madre, el recuerdo del padre que bajaba a la mina de Tharsis y la presencia de las guitarras por las calles. Busqué transmitir cómo, al cantar con la voz rota, el coro del pueblo la sostiene como a una hija. Quería demostrar que el fandango también es una forma de volver.

Letra de la Canción

Hace diez años que no vuelvo en mayo,
y hoy el autobús me deja en la plaza a las nueve.
Huele a flores de papel y a vino dulce,
y en el aire ya flota un fandango que conozco.
Mi madre me dio su mantón de flecos
para que no se me olvide de dónde vengo.
Alosno, Alosno, qué bonito suena tu mayo,
con las colás cantando al pie de la cruz.
Alosno, Alosno, aunque me fui de tu lado,
siempre se me queda tu fandango en la voz.
Las mujeres cantan y bailan junto a la cruz,
mientras los hombres recorren las calles con la guitarra.
Dos mundos que se buscan por la noche
hasta encontrarse en la misma copla.
Mi madre me dio su mantón de flecos
para que no se me olvide de dónde vengo.
Alosno, Alosno, qué bonito suena tu mayo,
con las colás cantando al pie de la cruz.
Alosno, Alosno, aunque me fui de tu lado,
siempre se me queda tu fandango en la voz.
Mi padre bajaba cada día hasta Tharsis,
y volvía con la cara gris de la mina.
Pero en mayo se lavaba, se ponía la camisa blanca
y era el hombre más feliz de todo el pueblo.
Y tú, que ya no estás en la esquina de siempre,
tú que me enseñaste el compás sin decirme nada,
no sé si me oyes desde donde andes,
pero esta noche canto por los dos.
Me acerco a la cruz con el mantón sobre los hombros
y una vecina me tiende la mano sin preguntar.
Empiezo a cantar con la voz un poco rota
y el coro me sostiene como a una hija.
Alosno, Alosno, qué bonito suena tu mayo,
y esta noche el mantón ya tiene dueña.
Alosno, Alosno, ya no me voy de tu lado,
que tu fandango me ha vuelto a encontrar.
El mantón de mi madre
huele otra vez a mayo.
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