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Detrás de la Música · Aura Radio

Aljaraque

Un clavo rojo de óxido en Aljaraque para recordar que lo viejo sirve para volver

Escribí "Aljaraque" para retratar ese paseo a las siete y diez de la mañana, cuando mi nieta tira de mi mano buscando la ruta del antiguo tren de las minas hacia el mar. En la canción quise plasmar la luz inmensa de la marisma en Corrales y el contraste entre el pasado de hierro y el aire que hoy levanta a las espátulas. La pequeña se agacha entre las piedras y encuentra un clavo largo, rojo de óxido, guardándolo como un auténtico tesoro. Con esta obra busqué mostrar cómo una niña nos enseña a mirar de nuevo el suelo. Ese clavo que sujetaba la vía sostiene ahora la llave de casa: lo viejo sirve para volver.

Letra de la Canción

A las siete y diez de la mañana
mi nieta me coge la mano y tira de mí.
Dice que quiere ver por dónde pasaba
el tren que llevaba las minas al mar.
Y yo le digo que por aquí,
y ella me dice que no se ve.
Aljaraque, Aljaraque, qué luz tienes en la marisma,
donde el agua se confunde con el cielo y no se acaba.
Aljaraque, Aljaraque, por tus Corrales pasó el hierro,
y hoy solo pasa el aire que levanta las espátulas.
Mi abuelo me cuenta lo que le contó su abuelo:
que hace mucho tiempo la vía llegaba hasta aquí,
que había humo, y silbatos, y carros de mineral,
y una prisa que hoy no sé encontrar.
Y yo le digo que por aquí,
y ella me dice que no se ve.
Aljaraque, Aljaraque, qué luz tienes en la marisma,
donde el agua se confunde con el cielo y no se acaba.
Aljaraque, Aljaraque, por tus Corrales pasó el hierro,
y hoy solo pasa el aire que levanta las espátulas.
Caminamos despacio por donde antes iba el tren
y ella se agacha a mirar entre las piedras.
Encuentra un clavo largo, rojo de óxido,
y me lo enseña como quien ha hallado un tesoro.
Y tú, que mides el mundo con las manos pequeñas,
tú que sacas oro de lo que otros dejaron,
enséñame otra vez a mirar el suelo
como si aún quedara camino por andar.
Volvemos a casa con el clavo en el bolsillo
y la marisma detrás, con las aves despertando.
Ella lo lleva con tanta seriedad
que parece que carga con el tren entero.
Aljaraque, Aljaraque, qué luz tienes en la marisma,
y en la mano de una niña un clavo que no se oxida.
Aljaraque, Aljaraque, si el camino se acaba,
siempre hay alguien que lo encuentra con las manos.
El clavo ya no sujeta la vía.
Ahora sostiene la llave de mi casa.
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